¡Hola a todos!
Qué ganas tengo de que acabe agosto y, como si fuera Nochevieja, mañana empezase un nuevo año con nuevas metas, energías renovadas… eso sí, a mí que no me quiten mis vacaciones de verano que son en unos días (¡Galicia nos espera!). A lo que voy, se me ha ocurrido una reflexión como la del otro día a mí solita jeje: ¿compramos Barbie OOAK para «jugar» con ellas o para tenerlas protegidas ya sea en caja o en vitrina como si fuera el mismísimo Santo Grial? Imagino que una gran mayoría dirá sin pensarlo que las dos. Estoy de acuerdo pero, en una balanza, ¿de qué tipo serías tú? Y sí, también me sé esa de depende de la muñeca. Mojaros.
Para empezar, quiero aclarar que para mí todas las muñecas tienen el mismo valor sentimental. Cada una tiene su historia. Entiendo que unas son más caras que otras pero cuando las miro se me olvida, ¿me entendéis? Los que me seguís de hace tiempo sabéis de sobra que me gusta hacer fotos a las muñecas tanto en interior, como en exterior y en la mayoría aparecen «cabezas» de Barbie OOAK. Tengo muchas de JSW Dolls (me encanta casi todo lo que hacen), de Salem City Dolls o Mirmaid Dolls. Adorables todas, no me preguntéis por mi favorita aunque podéis encontrar pistas en mis fotos. Pero, ojo, aunque menos también tengo este tipo de muñecas únicas en mis vitrinas y no se tocan. A mi cabeza vienen muñecas de Bonequea, Plastic Lab, de nuevo de JSW Dolls o de Sweet Society Dolls, por ejemplo. Confieso que jamás las miro con pensamiento de venderlas por el valor que pudieran alcanzar. Las que tengo son pocas pero me vuelven loca, pero respeto a quién sí lo hace.
«Siento que cada muñeca se creó pensando en mí y que de algún modo estamos predestinadas y las rescato y les doy un hogar». – Rebeca.
Imagino que querréis ver alguna de las que tengo, ¿no? ¡Yo encantada de presumir! Y por supuesto, me gustaría que me enseñarais las vuestras y me recomendaseis nuevos artistas. Quizá me acerque a próximas convenciones y «conecte» con alguna.
Rebeca















