Los peores miedos del coleccionista de Barbie

¡Hola a todos! ¡Feliz Halloween!

No os lo vais a creer pero hace un par de días me compre una muñeca que lleva años en mi «lista de deseadas» y ayer me entraron los sudores fríos porque se me informó de que había sido entregada en Francia. He tenido que poner una reclamación y ahora a esperar. De esto va al post de hoy, de esas situaciones terribles a las que nos exponemos los coleccionistas de Barbie en el día a día.

Por qué a mí

A lo largo de todos estos años he vivido experiencias así de todo tipo y otras me las han contado. ¿Te sentirás identificado con alguna? ¡Allá vamos!

El susto de los sustos te lo llevas cuando te llega a tu correo electrónico o directamente a la puerta de tu casa un recibo de aduanas. Es angustioso y dirás que ya no compras más fuera, pero lo harás.

Y qué me decís de ese momento en que te llega la muñeca de tus sueños y te han timado porque no es la original, le han dado el cambiazo. Me ha pasado. Reclamad si podéis, yo la tengo en vitrina porque hasta le cogí cariño. Y pensad, peor es cuando en el paquete viene una piedra.

¡El plástico se pone verde! ¡Su cara cambia de color! ¡El vestido cambia de color! A veces el material es una elección horrible y tras un tiempo… ¡zas! te llevas el disgusto. Mucho cuidadin con las joyas, mirad las orejitas de vuestras chicas porque cuando se oxidan los pendientes por dentro… ya os podéis imaginar lo que pasa.

Ay las prendas negras… no sería la primera, ni la segunda vez que a una muñeca Barbie de colección le retiras el vestido y ves como su cuerpo está lleno de manchas negras. Sí, la ropa destiñe.

¿Recordáis las muñecas de vuestra infancia? Me refiero sobre todo a los niños de los 80 y 90. Esas piernas que acaban pegajosas, que «sudan»… que horror. Y ya si se le pega el polvo, apaga y vamonos.

En algunos casos, las muñecas sufren el temido glue seepage, es decir, el pegamento de las cabezas sale por los agujeritos del pelo y arruina el peinado y da un repelús tocarlo…

Pretendiendo abaratar costes, la calidad de fabricación acaba siendo pésima. Últimamente, la gente está obsesionada con el maquillaje de las muñecas y sus ojos «pixelados». Es el mal del presente, aunque siempre hay quien lo defiende.

Algo también muy del presente es que Mattel Creations la lie en los lanzamientos. Que quieras comprar antes de que se agoten y la pasarela de pago no funcione. Por supuesto te acabas quedando sin ella, ¡qué rabia!

Por supuesto, siempre estará ahí el miedo a ser rechazado por coleccionarlas, el miedo a que un familiar las toque o que un niño quiera jugar con ellas (con las más especiales) y el síndrome del siglo XXI: el FOMO.

¿Se os ocurren más cosas? Seguro que me he olvidado de más de una. En fin, la vida sigue. ¡Que el disgusto no dure mucho!

Nos leemos pronto.

Rebeca


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