Y entonces… Poppy

Hola todos,

Barbie me ha dado muy buenos amigos y me refiero a esos con los que se habla no sólo de muñecas, que se preocupan y que están ahí, siempre, de forma desinteresada. Han sido muchos los consejos que me han (habéis) dado en estas últimas semanas, todos ellos podrían resumirse en algo que todos deberíamos tener claro: un hobby, sea cual sea, debe divertir, debe ayudarnos a evadirnos de nuestras obligaciones y preocupaciones y nunca, nunca, debe convertirse en una de ellas.  Creo que lo había olvidado.

Ayer, cuando subí las persianas al despertar, vi que hacía un día soleado (¡cómo lo necesitaba!), recordé que tenía un vestido que mi amiga Nuria, de Las cosicas de Nuria, había hecho pensando en mí y que me había regalado y´que, probablemente por mi mal humor y mi inapetencia (últimamente crónica), aún no había enseñado. Pensé en ponérselo a Chloé o a Sandra como hago generalmente pero no, pensé para mí misma “¿y si se lo pongo a Poppy?”, me apetecía y eso hice. Por primera vez, desvestí a una Poppy y la sensación fue increíble. Vamos, ¡qué pienso repetir!

Poppy Parker Poppy Parker Poppy Parker Miniaturas Las cosicas de Nuria

El vestido como veis es precioso, muy ‘yo’, muy ‘Poppy’, y los dulces… ¡como ya sabéis me vuelve loca la repostería! Sin embargo, con todo esto lo que quiero decir, más allá de millones de gracias Nuria y millones de gracias al resto de mis amigos, es que he decidido volver a empezar. Volver a ir poco a poco, disfrutar de las pequeñas cosas, de cada pequeño detalle en cada muñeca, como hacía antes, no volver a olvidar que estaba esperando a que me llegara una, ni a cogerlas manía por decisiones que sólo yo he tomado y de las que no tienen culpa…

¿Sabéis de lo que me he dado cuenta estas últimas semanas? Os parecerá absurdo pero, hace un montón que no limpio mis vitrinas y antes lo hacía al menos una vez por semana (¡y disfrutaba!), me agobia sacar las muñecas de la caja y lo he llegado a ver como una obligación cuando antes era lo que más me ilusionaba… y otras cuantas cosas más, pero ya suficiente rollo os estoy soltando. Me agobia y me duele tanto ver el rincón donde tengo apiladas todas las cajas con muñecas como si se tratasen de ‘cosas que sobran’…

No sé si esta situación provoca mi estado anímico o es mi estado anímico el que provoca esta situación con mis muñecas, pero estoy harta y quiero que todo vuela a ser como antes.

Sé que este post no es como los que publico normalmente, no suelo hablar de mí, no me gusta hablar de mí, pero lo necesitaba y quiénes mejor que vosotros para contároslo. Espero que lo comprendáis y no os importe.

Rebeca

p.d. ¿Mi último impulso? He pensado en llevarme a Chloé al trabajo, a la vuelta bajarme unas paradas de autobús antes, pasar por el parque más grande de mi ciudad y hacerla unas fotos…

Imágenes vía Una Vitrina Llena de Tesoros

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4 comentarios en “Y entonces… Poppy”

  1. Hacía tiempo que no comentaba (aunque siempre te he seguido).

    Sea lo que sea, a veces vale la pena parar un segundo para ponerlo todo en perspectiva. Las circunstancias externas hacen que nos agobiemos y que nos cansemos de nuestros hobbies.

    Espero que recuperes la ilusión.

    Sheila

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